domingo, 26 de enero de 2014

Capitulo 47


[Narra Laura]
Me quedo paralizada, mientras veo a Harry apretar con tanta fuerza los puños que parece que sus manos se van a quedar sin color.
Me da miedo acercarme.
Harry mira al cielo mientras se muerde el labio.
-Harry…-comienzo a decir de forma tranquila.
Pero él me mira, y su expresión corta mi voz.
Esta, por alguna extraña razón, destrozado.
-Lo último que quería era hacerte daño o molestarte Laura.
Coloca sus calientes manos sobre mi cara, acariciando mis mejillas.
Nos miramos a los ojos.
-Pero es que, tienes a tantas chicas preciosas detrás de ti que…-bajo la vista- Me siento mal.
-Jamás te sientas mal por no ser como ellas Laura.-me dice de manera dura.
-¿Por qué? –cierro los ojos sosteniendo mis lagrimas.
Harry traga saliva y baja sus manos de mis mejillas a mis manos. Entrelaza nuestros dedos, su piel en contacto con la mía me produce escalofríos.
-Porque yo te quiero y me importas demasiado.
-¿Y eso se lo dices a todas?-digo más borde de lo que quería.
-Sí.
Bajo la mirada e intento apartar nuestras manos, pero él me las sostiene.
-A todas les digo que eres mi punto débil, que no puedo estar un día sin verte, que no puedo evitar enfadarte para reírme por las caras que pones. Laura, estoy enamorado de ti.-termina de decir.
Me quedo en blanco y aparto mis manos de las suyas.
Me tapo la boca, para que no vea que estoy alucinando. Para cuando me voy a dar cuenta, he comenzado a llorar de la emoción.
Mis lágrimas me calientan la mano.
Harry me mira preocupado.

-Lo siento, no sabía que yo te desagradaba tanto.
Aun llorando, comienzo a reír.
-No es eso tonto.
Harry se acerca a mí.
-¿Entonces?
-Hoy ha sido un día duro, estoy cansada y lo que me has dicho ha sido demasiado bonito como para reaccionar bien.
Harry suelta una carcajada y me abraza.
Su colonia, fresca y de hombre, me envuelve tan rápido que nos olvidamos de que Mayka se debe tomar la pastilla.

[Narra Cristi]
-¿Rocío? –Pregunto cuando entro en el salón a oscuras.
Llevo un pañuelo azul en la cabeza, .me he pintado, con el pintalabios rosa del estuche del maquillaje, dos líneas de guerra en las mejillas y con la almohada bajo el brazo busco a Rocío con la mirada.
Parezco Rambo.
Las luces del pasillo que da a las habitaciones están encendidas para así, poder iluminar un poco la estancia.
Miro el sofá donde no parece haber nadie. Giro la cabeza hacia la mesa en donde comemos cuando los chicos vienen a cenar y tampoco hay nadie.
-Rocío esto me está comenzando a dar…
Comienzo a gritar al ver que alguien vestido entero de negro y con un cuchillo se me acerca.
-¡Tonta del bote que me asustas! -digo aun gritando y mientras corro hacia mi habitación.
Rocío comienza a reírse. No la veo por lo que, antes de entrar en el salón la obligo a encender las luces.
Se había colocado sobre su cabeza un mantel de la mesa que es gris y con adornos en dorado, y en la mano no llevaba más que un tenedor.
-La carrera que has metido.-dice entre risas.
Comienzo a reírme también.
-Tú eres tonta.-confirmo mientras la ayudo a levantarse del suelo donde se ha sentado para reírse mejor.
-¿Qué hacemos? –dice mientras se quita la manta de la cabeza.
Suspiro y me encojo de hombros.
-No sé. ¿Ponemos una peli sin volumen y nos inventamos los diálogos?
-Vale.-se encoje de hombros.
Y juntas nos vamos hacia la estantería donde están las películas a elegir una.

[Narra Silvia]
Niall y yo nos hemos tomado media hora de descanso.
Hemos subido a la azotea, donde el pequeño techo y el sofá siguen intactos a como Rocío nos describió.
Nos sentamos en el frio sofá, Niall pasa unas mantas que llevaba bajo el brazo sobre los dos. Pasa su brazo por encima de mis hombros, y los dos juntos, nos relajamos.
Suspiro, descargando todo lo que llevo retenido en el cuerpo.
-¿Te pasa algo amor?
Alzo la cabeza viendo los azulados ojos de Niall a dos centímetros de mí.
-Se puede decir que si.-me limito a decir.
-Te noto extraña, ¿me quieres contar? –insiste con una media sonrisa en sus labios.
Me hecho el pelo hacia la derecha, despeinándome un poco. Me siento quedando fuera de sus protectores brazos.
-¿Por qué te enamoraste de mi? –Le miro a los ojos- No, no. Siento habértelo preguntado. ¡Meg! Borrado.
Vuelvo a ponerme como antes.
-¿Por qué no quieres que te la conteste?
Niall gira en su asiento y me veo obligada a sentarme.
-Porque es la típica pregunta que una chica le realiza a su novio.-me miro las manos- Y es muy tonta.
-Silvia, si quieres saberla, ¿Por qué no vas a preguntar?
Me encojo de hombros.
Niall se moja los labios y comienza a pensar mientras mira hacia el horizonte.
Hemos acabado cada uno en un extraño del sofá y tapados con mantas diferentes. Me abrazo a mi misma para guardar el calor.
-Es que me da vergüenza hacer el ridículo al hacerla.-miro al suelo donde unas hormigas andan de un lado a otro.
-No tienes de que avergonzarte cielo.
Cojo con suavidad aire, cierro los ojos mientras pienso la mejor manera de preguntárselo.
-¿Por qué me elegiste a mí?-subo la vista.
Niall, que estaba aun mirando hacia lo mas lejano de la azotea, me mira con los ojos sutilmente abiertos.
-Bueno pregunta.-sonríe.
Veo como comienza a pensar mientras las nubes rosadas por el atardecer se mueven en el cielo.
-Es simple. Me gustas.
Intento no parecer decepcionada por la simplicidad de la respuesta, pero me es imposible.
-¿Qué quieres que te responda? –me pregunta él mientras se sienta derecho en el sofá.
-No sé, algo que me hiciera sentirme bien. Como las razones por las que te gusto, ¿sabes?
-¿Y por que no me puedes decir esas cosas tu? A mí también me gustaría decirte por qué razón te gusto. Es divertido, -se ríe de manera ahogada- los chicos siempre debemos hacer sentir a nuestras novias de una manera especial, y vosotras, ni os molestáis en hacernos sentir bien. Silvia, yo también tengo curiosidad.
-Vale, pues es fácil.-suspiro- Niall, estoy enamorada de ti porque eres lo mas amable y dulce que puede existir en el mundo, de físico estas súper bien, pero no quiero que esto vaya por el físico. Quiero que sepas que eres una de las pocas personas que me hacen sentir bien, y reírme. Eres simpático hasta más no poder, tienes algunas ocurrencias que me hacen reír, y otras que me hacen derretirme. Eres el mejor novio que puede existir en la historia, y como apunte, -levanto el dedo índice de la mano derecha para que espere- debo decir que me encanta tu sonrisa.
Me fijo en Niall que se ha quedado callado mientras hablaba. Espero a que reaccione.
Pestañea un par de veces, para luego sonreírme.
-No sabía lo importante que era para ti.
-Yo tampoco lo sabía, -Niall se sorprende- hasta que hablamos en mi cuarto. Siento no habértelo dicho antes.
Niall se acerca, y me abraza.
-Es tu turno.
Intento sonreír.
-Silvia, me encantas por el simple hecho de que eres tú misma. Te importa una…Caca…
-¿Caca? –le corto.
-No quiero que esto vaya por palabrotas.-me imita de cuando dije lo del físico.
Comienzo a reírme.
-Sigo. Te importa una caca lo que la gente piense de ti, le das más importancia a los demás que a ti, y eso es admirable. Eres divertida y preciosa hasta más no poder. Dulce, simpática… ¿Qué mas digo? En ti hay cosas que jamás me imagine que pudieran existir y por tu culpa, ahora soy el hombre más feliz del mundo. Y quiero que sepas, -me imita con el dedo- que mi debilidad eres tú. ¿Por qué me enamore de ti? Es fácil, simplemente porque eres tú.
Me quedo sin habla y mi corazón aumenta sus pulsaciones.
Me rio tímidamente.
-Gracias mi amor.-me pongo de rodillas en el sofá y le beso. Primero de manera pausada y en la que ambos saboreamos los labios del otro, mas tarde, como si no volviéramos a besarnos más.
 
[Narra Mayka]
Mientras lavo los platos canto It’s time de Imagine Dragons.
Estoy muy alegre. No paro de pensar en el beso de Liam.
Fue tan dulce y cariñoso.
¡Otra vez pensando en él!
-¡Hola ricitos! –Harry entra en la cocina, donde deja su abrigo.
-Hola.-giro para verle- Siento haberte hecho ir a por mis pastillas.
-No te preocupes, -esboza una sonrisa- gracias a eso, mi novia me espera afuera.
-¡Quiero conocerla!-digo animada.
Harry comienza a reírse.
-Vale. Esta tomándose un Nestea en la barra. Al lado de las cajas de comida.
Salgo corriendo para verla.
Echo la cortina a un lado y salgo de la cocina.
Miro por toda la barra, pero a la única que veo es a Laura, con una enorme sonrisa, jugar con la pajita de su refresco.
-Harry la única que veo es a Laura.
Este gira, mientras se anuda a su espalda un delantal negro.
-Mayka…
-¡Es Laura! –comienzo a reírme.
-¿Qué? ¿Qué pasa conmigo? –pregunta esta mientras me mira.
Harry sale de la cocina, y se coloca a mi lado.
-¡Estáis juntos!
Laura se comienza a reír.
-Si bueno, parece ser que eres la ultima en enterarte.-dice Louis mientras coloca unas mesas junto con Zayn.
-Pues nada, al menos me he enterado.-me rio.
Escucho unas risas en la entrada del bar. Y veo a una chica bajar las escaleras. Su pelo rojizo y largo parece que vuela.
-¡Hola chicos!-dice alegre.
-Hola Olivia.-dice Zayn desanimado.
Liam baja detrás de ella, con una sonrisa aun en la cara.
-¿Quién es? –le pregunto en un susurro a Harry.

-La novia de Liam.

domingo, 19 de enero de 2014

Capitulo 46

En cuanto veo a Mayka y a Liam separar, sobresaltados, sus labios, comienzo a bailar.
A  Jade, se le precipitan las bolsas de la basura hacia el suelo. Y me mira extrañado.
-¡Sabia que acabaríais juntos!-Canto como si estuviera probando el tono de mi voz.
Mayka se pone colorada como si de un dibujo se tratase. Liam, tose y comienza a mover los dedos de las manos, como liándolos, unos con otros.

[Narra Laura]
-No es justo Jamee.-la miro desilusionada- Tu podrías haber conseguido la mejor nota igualmente.
La chica de morena piel, y oscuros ojos me sonríe.
-Laura, -dice de manera extraña- no te preocupes. La próxima vez intentaré entrevistar a alguien más importante.
Resoplo.
La semana pasada nos mandaron la tarea de entrevistar a alguien. Yo escogí a Tom ya que es dueño de un bar y aparte trabaja en una de las empresas fotográficas más importantes de Londres. Y mi compañera Jamee, decidió entrevistar a Jeanne, tatuadora de la tienda que se encuentra a dos calles de la universidad.
En mi opinión, su entrevista ha sido la mejor, ha tenido en cuenta muchos puntos importantes. Pero en cambio, Robert ha sido elegido el mejor, debido a que su enchufado padre consiguió una entrevista con un jefe de una importante empresa.
-Pues no.-cojo mis cosas de la mesa- Me indigno.
Chasqueo la lengua.
-En serio no te preocupes, ya verás que la próxima vez consigo a alguien mejor.
Coloco mi mano en su hombro.
-Que la suerte este siempre, siempre de tu parte amiga.
Ambas nos reímos.
Jamee se despide y se pierde de mi vista a los segundos. Giro hacia la derecha y alguien me pisa.
-¡Auch!-coloco una mueca de dolor en mi cara.
-Perdón Laura. Solo quería darte esto.
Harry evita mirarme, alarga su mano hacia la mía sosteniendo un gran número de folios.
-¿Podrás dárselo a Mayka?
-¿Por qué no se lo das tu?-intento preguntar lo menos irritada posible.
No comprendo por qué se permite el lujo de molestarse conmigo cuando ha sido él quien antes de invitarme al cine se estaba besando con otra.
-Porque se ha ido enferma a casa hará una hora.
Asiento lentamente mientras le cojo los papeles de la mano. Aun no los he guardado cuando ya se ha alejado de mí.
Me apresuro en guardarlos en la maleta, y comienzo a acelerar el paso hacia donde se ha ido Harry.
Lo veo saliendo de mi especialidad, hacia el patio.
Veo como su gabardina oscura se ondea por el viento.
Le toco el hombro, tirando de él hacia tras.
Se gira molesto hasta que ve quien soy.
-¿Qué te pasa? –le pregunto antes de que me diga nada.
Una fría ráfaga de viento me azota la cara, echando los pelos que me caían por el pecho hacia atrás. El movimiento me hace cosquillas. Y noto como Harry me mira el cuello, ahora desprotegido del frio.
-Solo tengo que pensar.-dice juntando sus cejas mientras niega la cabeza.
Levanto mi ceja izquierda mientras le miro.
-¿Pensar? Vamos, ¿no estarás molesto por lo de la biblioteca de antes no?
-No.-levanta las cejas- Pero estoy pensando si me viste antes de que habláramos.
-¿Qué? –Trago saliva- No te entiendo.
Comienzo a ponerme nerviosa. ¿Y si me vio correr por entre los libros? Por favor, que no sea así.
-¿Me viste hacer algo con esa chica?
-¿Hiciste algo con esa chica? –le pregunto sorprendida.
-No es eso.-se apresura decir-Solo es…
-¿Pretendes que me sienta culpable porque te estuvieras enrollando con una chica que parece una Top Model?
-Nunca te dije que me estuviera enrollando con ella.-me susurra.
Y aquí, en este mismo instante, he metido la pata.
-Harry, -digo en el mismo tono que él- no me hagas enfadar por favor.
Me doy la vuelta y comienzo a andar.
***
Salgo del bar, hoy no me toca trabajar, pero me he sentido con las suficientes ganas para acompañar a Andrea, Silvia y Mayka. Desde esta tarde Mayka y Liam están siendo algo.
Al parecer, desde que Cristi los pilló besándose no han hablado del tema, pero me imagino que algo habrá por ahí escondido.
Me despido de ellas mientras entran por la puerta hacia el bar. Doy una vuelta y comienzo a andar hacia casa. Estoy cansada, por alguna extraña razón desde mi última clase en la universidad, clase que me aburrió bastante, no he podido concentrarme bien y eso hace que me canse tanto física como mentalmente.
Un escalofrío me recorre la columna. Me coloco la capucha del abrigo sobre mi cabeza y coloco mi bufanda sobre mi nariz para no tener tanto frio.
Ando rápido hacia casa.
-¡Laura espera!
Salgo de mis pensamientos como si me hubieran empujado de ellos.
-¿Qué te pasa? –le pregunto alarmada.
Harry termina de correr, para justamente a mi lado. Se agacha quedando sus manos sobre sus rodillas.
-A Mayka se le ha olvidado coger su pastilla para el resfriado.
Arrugo la nariz.
-¿Y por qué no me ha llamado?
Harry deja de apoyarse y se coloca a mi altura.
-Para que no tuvieras que andar dos veces hasta el bar, te acompaño a casa y ya vuelvo yo.
-Eso es algo de tontos, ¿lo sabes? –digo después de suspirar.
-Lo sé perfectamente.-dice pronunciando con cuidado cada palabra y susurrando.
Sonrío y comienzo a andar.
Por alguna extraña razón vamos en silencio.
Me fijo en el azulado cielo que baña la ciudad y en como el frio hace que los niños pequeños se abriguen y parezcan peluches. Sonrío para mí misma, tapándome con la bufanda.
Una chica de pelo moreno y corto, con los ojos oscuros desde mi perspectiva y con un abrigo negro ceñido al cuerpo, pasa por mi derecha, haciendo que me separe de Harry para no chocarme contra ella.
Noto como se coloca delante de él.
-Hola, no sabía que siguieras vivo.
Miro a Harry. Este aprieta la mandíbula y me mira. Sus ojos azules se quedan, por primera vez desde que le conozco, sin expresión.
La chica se pone un poco de puntillas y le besa, cuidadosamente, la mejilla.
Pongo los ojos en blanco y doy media vuelta.
Sigo andando hacia mi casa, solo que ahora, sin Harry a mi lado.
Acelero el paso. No quiero que me alcance.
Este chico tiene mujeres en todos los puertos.
Niego con la cabeza mientras la frase que dijo en la canción de Little Things se repite en mi cabeza.
You’re perfect to me.”
Si, seguro.
Mis ojos me arden mientras esas palabras se repiten una y otra vez en mi mente.
Intento dejar de repetirlas, pero sigo.
Otra lágrima cae.
Noto como Harry se coloca a mi lado, exhausto por la carrera y comienza a reírse.
-Lo siento, era una amiga.-lo veo sonreír- Fue muy buena conmigo.
Intento que no me vea llorar, pero cuando subo la mano para secarme las lágrimas y aspiro por la nariz se da cuenta.
De estar sonriendo por haber visto a esa chica, pasa a tener la cara seria, sus ojos me envuelven de preocupación, y coloca sus manos en mis hombros.
-¿Qué te pasa? –me pregunta serio y acercándose a mí.
-Tú eres lo que me pasa.-otra lagrima resbala por mi mejilla.

Harry abre los ojos de par en par. Aprieta la mandíbula y con rabia golpea un poste de la luz.

viernes, 17 de enero de 2014

Capitulo 45


Me siento como si Jade hubiera traicionado a alguien, como si hubiera hecho mal en dejar que Patrick lo besara.
Me quedo observándolo unos instantes.
-¿Cómo has podido guardarte esto? –le pregunto con dulzura.
-¿Recuerdas? Soy de los que sufren en silencio.-sonríe.
-Esa respuesta a mi no me vale. Soy yo, no tu hermano, -pongo voz grave- o Catherine.-pongo morritos.
Consigo que Jade alce levemente la ceja.
-Eres Cristi.-susurra mientras juguetea con sus manos.
-No.-digo rotundamente y abriendo los ojos.
Jade me mira confuso, en su frente se crean unas pequeñas arrugas debido a no entenderme.
-Soy… ¡tu conciencia! –abro los ojos como si ser su conciencia fuera un sinónimo de película de terror.
Jade comienza a sonreír.
-¿Y qué pasó luego?
Jade coge aire, y cuidadosamente, sigue contándome la historia.

[Narra Andrea]
Cojo rápidamente los libros necesarios de mi taquilla.
Me he entretenido en la última clase, y no he pensado en que el tiempo pasaba.
Cierro con un pequeño estruendo la taquilla.
Siento unas manos en mis caderas.
Asustada, me doy la vuelta.
Unos ojos azules se encuentran a mi espalda.
Sonrío.
-Tonto, me asustaste.
Me pongo de puntillas y le beso.
-¿Pero quién más va a ser aparte de mí?-me pregunta Louis.
Alza las cejas, y una picara sonrisa comienza a aparecer en la comisura de sus labios.
-No sé.-comienzo a reírme.
-Si crees que alguien te tocara las caderas sin que yo lo vea, la llevas clara cielo.-me besa la mejilla.
Nos cogemos de la mano, y me olvido de que llego tarde a clase.
-¿Me tienes vigilada?
-No.-Louis abre los ojos, para luego comenzar a reírse.
Me tira levemente de la mano, y me abraza.
Aun teniendo los libros en mi brazo izquierdo, consigo abrazarle.
Noto como ha colocado su cabeza en el espacio que queda entre mi cuello y el hombro. Me rio debido a las cosquillas que me produce su respiración.
-Cariño, tengo clases, ¿recuerdas? –me separo un poco de él.
-Cierto.
Se rasca la cabeza, dejándome ver que lo había olvidado.
Me detengo unos segundos en sus labios para luego separarme e irme hacia mi clase, mientras noto como Louis comienza a andar hacia la suya.

[Narra Mayka]
Me despido de Harry, mi compañero, con la mano.
Más tarde me tendrá que explicar todo lo que el Señor Verlac tiene planteado decir en la clase de hoy.
Llevo toda la mañana con estos “golpes” en mis sienes, y ni siquiera he podido esperar a que comenzara la clase, me es urgente irme y poder descansar.
Me coloco mi bandolera oscura y cubierta de chapas, sobre el hombro. Mi carpeta, rosa y con fotos en su interior, va pegada a mi pecho mientras intento colocarme lo más alto posible mi cremallera del abrigo.
Mi pelo, rizado y largo, me da leves golpes en la espalda mientras intento colocarme bien la capucha. Lo consigo justo en el momento que voy a salir a la calle.
Una fuerte “bofetada” de frio me da en la cara. Respiro ese gélido aire antes de comenzar a andar hacia mi casa.
Levanto la vista hacia la salida, donde se encuentran algunas personas, bien abrigadas, charlando.
No les hago caso mientras salgo de allí hasta que uno de ellos me agarra el brazo derecho, donde llevo la carpeta, lo que produce que se me caiga al suelo.
Miro al chico con cara de asesina.
-Liam, tu eres tonto.-afirmo mientras me bombea la cabeza.
Este me mira con sus castaños ojos como si acabara de matarme y no duda un segundo en agacharse y cogerme la carpeta.
-Lo siento.-se disculpa avergonzado.
La cojo de la mejor manera que puedo.
-Gracias.-cierro los ojos y sonrío.
Miro a sus espaldas, donde puedo ver a los chicos con los que estaba hablando. Todos me son conocidos, pero de vista. No he hablado con ninguno.
-Lo siento Liam.-le digo mientras abro y cierro la carpeta- Pero me encuentro tan mal que ni fuerzas para sujetarla tengo.
-¿Qué te pasa?
Pasa su mano sobre su cabeza, colocándose correctamente el gorro oscuro que lleva.
-Me duele la cabeza, y eso me hace tener sueño, lo que se me acumula a no poder dormir bien…-le miro.
Junta las cejas dejándome ver que no me ha entendido.
-Liam, tengo sueño.-me rio.
-Ah.-asiente lentamente- Te acompaño a casa.
Un sentimiento de molestia crece en mi interior al no querer molestarlo.
-No hace falta.-me apresuro a decir.
Pero él no me hace caso, y cogiéndome del brazo me lleva hasta el coche.
-¿A dónde quiere que la lleve? –me pregunta imitando a un taxista.
Le sonrío.
-A mi casa…-digo decidida- pero a la de España.
Liam me mira apenado.
-Lo siento, pero me deje la puerta mágica de Doraemon en nuestro antiguo coche.
Esta vez ambos comenzamos a reírnos.
Arranca y sin esperar ni un segundo, enciende la radio.
Wrecking Ball de Miley.
Me gusta esta canción, por lo que suavemente me inclino hacia atrás en el asiento. Veo como salimos del aparcamiento y entramos en una carretera llena de coches.
Miro a Liam, que tiene los ojos clavados en la carretera. Me fijo en como su cuello se mueve al mirar de derecha a izquierda. Su pequeña barba de tres días hace que su mandíbula se marque aun más.
Miro su despeinado pelo debido a haberse quitado el gorro.
-¿Qué te pasa?
Sus castaños ojos se clavan curiosos en los míos. Sonrío avergonzada.
-Creo que el dolor me está haciendo alucinar.-miento.
Me mira con ternura, y aun temblándole la mano, me acaricia suavemente la mejilla.
-Duerme si quieres.
Me tomo su propuesta muy en serio y cierro los ojos mientras la canción continua.

[Narra Cristina]
Entre risas pagamos los cafés.
Hemos intentado cambiar de tema desde que Jade soltó un par de lágrimas. Desde entonces hemos hablado de películas y música.
-¿Nos pasmaos por aquella tienda?
Jade guarda su monedero en la maleta.
-Jade, -bostezo- mejor nos vamos a casa y preparamos la comida.
Jade pone una mueca.
-Vale.-contesta con pesadez.
Se agarra a mi brazo y salimos del bar.
Por el camino, comienzo a temblar debido al brusco cambio de temperatura. Andamos rápido y pronto llegamos a nuestro destino.

[Narra Mayka]
En cuanto Last Kiss de Taylor termina de sonar, debo bajarme del coche.

Abro lentamente los ojos.
-Eres peor que una niña pequeña, ¿sabes? –Liam coloca su mano derecha en mi hombro.
Me apoyo en él mientras bajo del alto vehículo.
-¿Y eso? –Levanto mi ceja derecha.
-Por nada,  -Liam curva sus comisuras de los labios hacia arriba- solo que pareces un angelito cuando duermes.
Noto como me pongo colorada.
-No me digas eso Liam.-me rio.
Cierro la puerta.
Me coloco la bandolera de nuevo en el hombro y comenzamos a andar hacia la casapuerta juntos.
Nos quedamos en silencio.
-No sonrías hacia el suelo.-Liam mira hacia el cielo mientras me lo dice.
Cuando alzo la vista, ambos sonreímos como tontos.
Esta vez sí andamos en silencio. Abro la puerta con él a mis espaldas.
Comienzo a subir las escaleras, me fijo en sus pies que suben de dos en dos, se me van los pensamientos, y tontamente, me caigo sobre el escalón.
Me rio por mi caída. Unas lágrimas comienzan a caer por mis mejillas debido a la risa.
-Hoy estas mal.-Liam me sienta a mi lado.
Sonrío y me apoyo en su hombro.
-Mayka, siento lo que voy a hacer.
-¿Qué?
Subo la vista y me muerdo el labio. Nuestras suaves narices se rozan, y nuestros ojos sueltan leves chispas mientras nos miramos.
Suavemente Liam comienza a acercarse y nos besamos poco a poco.
Al principio unas dulces mariposas revolotean en mi tripa, y las manos me tiemblan debido a mis nervios. Más tarde, cuando los dos estamos lo suficientemente cómodos en los labios del otro, le paso mis manos por el cuello.
Su colonia me envuelve y me siento como en una nube.
-¡Mamma Mia!
Nos separamos rápidamente, mientras Cristi y Jade sueltan las bolsas de la basura en el suelo, ambos alucinando.
No me atrevo a explicar nada, y menos cuando Cristi comienza a gritar y a bailar tontamente.

martes, 7 de enero de 2014

Capitulo 44


[Narra Silvia]
-¿Qué pasa? –le pregunto sonriente.
Niall se ha quedado de pie mientras observa el suelo, no habla, ni emite ningún sonido.
Me comienzo a poner nerviosa. A fuera, aun es de día.
 En mi casa se escucharía cantar a los pájaros, pero aquí, aparte de los coches no puedes llegar a escuchar nada más.
Niall se pasa la mano por la frente, levantándose un poco el cabello de esta. Luego la baja hasta sus labios, donde escucho un gran suspiro.
-¿Qué pasa? –repito.
Alza la vista por primera vez en esa habitación.
-Silvia, ¿te has imaginado como me siento?
Comienzo a acercarme a él.
-¿No? –me pregunta.
Aun no he hablado cuando ya ha comenzado a hacerlo él.
-¿Nunca te has preguntado cómo me sentí cuando me dijiste que yo era tu sol?
Trago saliva y me quedo callada. Está claro que espera que le responda. Comienzo a ponerme nerviosa, me sudan las palmas de las manos pero no me muevo.
-Bueno…-tartamudeo un poco- Pensé que te sentiste bien.
Niall suspira y su cara torna de indignación ha decepcionado.
-Y así fue. Pero luego recuerdo cuando en navidades, con la cosa del muérdago, no quisiste “casarte” conmigo…
Recuerdo ese día. La fiesta. Recuerdo que nos estaban contando la historia del muérdago, y me acuerdo de mi comentario hacia Niall de que no me casaría con él ese año.
-Perdón, no supe que te molestarías.
-Ya lo sé Silvia, pero luego, hoy con lo de los bebes. “Serás un padrazo. Pero no conmigo” –imita mi voz de manera tonta.
-Niall no lo hice queriendo.-me excuso- Te lo puedo asegurar.
Le miro a los ojos como si así pudiera hacer que entendiera mis pensamientos. Pero no es así.
-Ya sé que no lo hiciste queriendo. Sé perfectamente que nada de lo que has dicho los has hecho con malas intenciones, pero Silvia, duele escuchar de una persona a la que amas que no quiere casarse contigo, que te descarte para ser padre…
-Niall…-le corto. Pero él sigue.
-Duele ver como todos tus amigos tienen planes de futuro y tú…
Comienzo a ponerme nerviosa y a sentirme mal. Me siento en el borde de la cama de Mayka. No llores, no llores. Y aunque me lo repito hasta cinco veces, una lágrima resbala por mi mejilla. Niall me ha dejado claro que he hecho malos comentarios, pero no sabe la razón de por qué los hice.
El en ningún momento ha levantado la voz, por lo que cuando me ve, noto como surge preocupación en su tono.
-Silvia no, no.-se acerca a mí a prisas.
Seguía junto a la ventana, pero después de echarse el poco cabello que le molestaba hacia atrás, se inclina en frente de mí.
No estoy llorando a mares, ni mucho menos. Solo noto como mis lágrimas caen sin ninguna razón por mi mejilla.
Estamos en silencio, y eso no nos molesta. Con solo mirar los ojos de Niall comprendo que no ha querido hacerme daño.
-Niall…-adelanto un poco mis manos, hasta alcanzar las suyas- Lo siento.- va a hablar pero niego con mi cabeza- Me toca a mi.-otra lagrima resbala sobre mi mejilla, pero sonrío- Sé que en ningún momento has querido hacerme sentir mal, o hacerme daño. Quiero explicarte que aunque realmente lo siento, no lo puedo evitar. Llevo toda mi vida pensando que iba a vivir sola, con gatos, perros o, no sé, lobeznos sueltos por mi casa, -ambos nos reímos- por esa razón me es difícil pensar en que voy a tener un futuro junto a alguien…Aun siendo igual de feliz como soy contigo.
-Normal que te sea extraño.-dice Niall con dulzura.
Alza su mano hasta mi cara y me acaricia.
Se sienta delicadamente junto a mí.
Le miro a sus azulados ojos que siguen en un fondo rojo.
-¿Qué te pasa? –le acaricio la mejilla izquierda.
Cierra los ojos mientras mi mano le toca con dulzura.
-Simplemente me encuentro cansado. Hoy apenas he dormido.-le miro extrañada- Es que Dylan ha cogido un resfriado.
-¿Y su novia no le está cuidando?
Realizo la pregunta con toda la maldad posible, desde que engañó a Rocío, no le aguanto. Para mí, Dylan ha desaparecido de la tierra.
-Sabes perfectamente que no.-Niall se inclina hacia mí.
-Cierto.-me acerco más a él-¿Sabes que siempre seré tuya no? –no me separo ni un milímetro de él, alzo la vista y le miro a los ojos.
El también me mira a los ojos, y me quedo hipnotizada en ellos.
-Ya somos dos. ¿Siempre? –no aparta su vista de mi.
-Siempre.
Con cuidado me besa. Me acaricia la cara y mas tarde le beso la mejilla.

[Narra Cristina]
Cojo a Lux en brazos, se ha quedado dormida en el sofá.
Dentro de unos pocos minutos vamos a cenar, y no queremos despertarla, así que la llevo a la habitación en la que dormimos, Laura, Rocío y yo. Sé que es la más alejada del salón, pero dejare la puerta abierta.
Aun sosteniéndola, empujo la puerta para abrirla. La habitación parece fría, pero a la vez un aire tranquilizador me envuelve.
Me acerco a la cama de Laura, que es la mas cercana a la puerta. Cojo el edredón de flores que esta tiene, y coloco con cuidado a la pequeña, le cambio la gran almohada por un cojín pequeño y que no tapa tanto a la bebe. La tapo cuidadosamente, y noto como Lux se relaja.
Me rio. Es tan mona.
-Toma.-susurra alguien a mi espalda.
Me giro y es Zayn. En su mano se encuentra un pequeño conejito de peluche.
-Suele estar con él todo el día.
Lo cojo y se lo coloco con cuidado a su lado.
Me giro y comienzo a andar.
-Cristi.-me llama.
Cuando me giro lo veo aun mirando a la pequeña, gira la cabeza y me ve.
-¿Puedes ayudarme? –Saca de su bolsillo un tubo de crema- Es para las heridas, y ya el otro día me lo puse sin querer en el ojo.
Comienzo a reírme.
-Claro.-digo aun riendo- Ven.
Voy hacia el baño.
-¿Me ayudas a colocar las servilletas? – me pregunta Louis mientras veo aparecer a Mayka con los vasos.
-No, voy a ayudar a Zayn con…
-La crema esta.-mira el tubo con desdén.
Louis comienza a reírse.
-El otro día se trago un poco de crema.-dice.
Miro a Zayn, que alza sus cejas.
-¿Pero tú qué haces en tu casa?-le pregunto divertida.
Llego al baño, Zayn se sienta en la tapadera del váter y me da la crema.
-¿Dónde te la tengo que juntar?
-En la ceja, -miro ahí su herida- aquí en el moflete, -señala una pequeña raja bajo su ojo y casi en el moflete- y en la herida del labio.-Esta en el labio inferior cerca de la comisura derecha.
-Vale.-coloco un poco de crema en mi dedo.
Me muerdo el labio mientras le coloco la crema en la ceja. Zayn cierra los ojos, y le escucho quejarse por lo bajo.
-¿Te duele? –le pregunto mientras me alejo un poco para ver su expresión.
-Si.-abre los ojos- Escuece muchísimo, me imagino que tendrá algo raro.
-Algo raro…-repito mientras me rio- Algo como polvos de hadas, ¿no?
-Exacto.
Ambos nos reímos. Ahora es el turno del “moflete”. Aquí le escucho quejarse más. Debe de dolerle.
-Ten cuidado con la del labio, la herida es pequeña.-me advierte.
Voy a juntársela y me acerco para poder verla mejor. Me muerdo el labio mientras se la coloco.
-Ya.-digo cuando aun no me ha dado tiempo de separarme de él.
El deja de mirar para arriba y coloca bien la cabeza, cuando abre los ojos y me ve tan cerca no se mueve.
Todo esto pasa en segundos en los que me es imposible reaccionar, por lo que en cuanto soy consciente, me alejo de sus labios como si un susto me hubiese dado.
Carraspeo.
-Lo siento. No la veía.
Zayn me sigue mirando como si pegada a sus labios estuviera.
-No te preocupes, algún día pienso estar así contigo las veinticuatro horas del día.
Le miro incrédula y me escondo las ganas de reírme.
-¿Estás seguro?-alzo mis cejas mientras le miro.
-Sí, lo estoy.-una leve sonrisa burlona aparece en la comisura de sus labios.
-Yo no lo estaría.
Tengo ganas de enfadarle un poco, por lo que le sonrío pícaramente.
-Creo que hay personas que me interesan más que tu.-y comienzo a irme.
Noto como bufa, para luego sonreír.
-Mas quisieras.-le oigo decir.
-Y así es.-alzo la voz en el pasillo mientras veo a los demás comenzar a comer.

[Narra Laura]
Miro mi reloj, son las nueve de la mañana, y voy de camino  a la biblioteca de la universidad. Nuestro profesor nos ha mandado hacer un trabajo, y como en una hora tendré que volver a las clases, no quiero irme a casa.
Empujo la pesada puerta y entro.
Un aire tranquilo, aburrido, sosegado y casi adormilado me absorbe.
Comienzo a andar hacia la sección de escritores y periodistas que han cambiado la manera de ver el mundo. Paso mi mano sobre los títulos de los libros, viendo todos y a la vez sin fijarme bien en ninguno.
Decido coger un libro que tiene las letras en plateado.
Destino Fiel de Emilio Prados. No me preocupo de nada, solo sé que en la hora que me queda, me voy a leer un libro de este señor.
Comienzo a encaminarme hacia las sillas tan cómodas en las que puedes leer tranquilamente.
Pero al llegar al final de mi sección le veo.
Con una chica rubia y mayor que nosotros. Ambos besándose en el sofá que hay en la esquina más remota de la biblioteca.
Cambio de dirección.
¡Pero tendré suerte! ¡Unos 250 metros cuadrados de biblioteca y en la esquina más remota me los veo!
Miro hacia el techo.
¿Qué pasa no me puedo olvidar de Harry o qué?
Y cabreada me voy a unos de los sofás más cercanos de la salida.

Pasan unos diez minutos cuando veo salir a la chica rubia y alta por la puerta. ¿Cómo me puede extrañar que se estuviera besando con ella?
Veo a Harry acercarse a la salida. En milésimas de segundo me fijo en él.
Harry con el pelo alocado, me imagino que a causa de esa chica, con la camiseta ajustada y los vaqueros me recuerda al típico chico de una película americana. No puedo evitar reconocer lo atractivo que lo veo.
Me giro, para que no me vea.
El corazón me va a mil cuando escucho sus pasos más cerca. Y cuando noto que no me saluda.
Escucho la puerta, y entonces me relajo y me desilusiono. En realidad, me hubiera gustado que me hubiera visto.
Suspiro mientras me coloco bien en el asiento y continúo leyendo. Entonces noto que alguien se ha sentado a mi lado.
-Hola.-susurra Harry con los ojos muy abiertos.
De repente el chico atractivo me recuerda a un gatito. Y aquí se ve el por qué necesito las gafas para leer. ¿Cómo puedo comparar a un chico con un gatito?  Me rio yo sola mientras comienzo a buscar las gafas en la maleta.
-Hola.-digo riéndome por lo bajo.
Las encuentro.
-¿Cómo estás? –me pregunta mientras abre su libro.
-Bien.-me pongo las gafas y me olvido de lo que vi en aquel sofá- ¿Parezco lista?
Me coloco como si fuera la Monalisa.
-Mucho.-dice Harry irónico.
Ambos nos reímos.
-¿Qué haces aquí? –le pregunto como si realmente no me importara.
Cojo mi libro, para que parezca que lo estoy leyendo.
-Estudiar.-responde tranquilo y mirando las páginas- Tengo un examen en dos horas, y prefiero estudiar a dar clases.
<<Y a besarte con otras chicas. >> Pienso mientras aparto mi vista de él.
Nos quedamos en silencio unos segundos, su fuerte colonia me rodea. Me gusta su olor.
-¿Me acompañarías al cine?  -me pregunta de repente.
Abro los ojos, y no puedo evitar mirar sobre la montura de mis gafas.
Harry aparta su vista del libro, y me mira.
Aparto de mi vista un mechón de pelo y me lo coloco tras la oreja. Me pongo nerviosa.
-No sé.-suspiro- Creo que tienes planes mejores.
Harry alza una ceja, aun con el libro entre sus manos.
-Sabré yo los planes que tengo.-Me contesta mientras suelta el libro.
-Ya pero, no sé…Esa rubia parece mejor plan que yo.-señalo la puerta por donde la chica salió antes.
Harry sigue con la mirada mi mano, y se fija en la puerta. Cuando vuelve a mirarme se le marca la mandíbula.
-No aguanto tus tonterías.-Y cabreado, se levanta de la mesa y se va.
-Harry.-lo llamo entre susurros, intentando impedir que se vaya.
Pero no lo consigo. Lo último que veo de él es la manga de su chaqueta salir por la puerta. El portazo suena en toda la estancias, y desde entonces me es imposible concentrarme en mi lectura.

[Narra Cristina]
Me da igual lo que me digan, y tiro del brazo de Jade hacia los lavabos de chicas.
Lleva toda la mañana raro, y ahora, a las doce de la mañana por alguna extraña razón no le aguanto más.
No es Jade. Es alguien serio, que no sonríe ni hace bromas.
-Cristi, no puedo entrar aquí.-dice alterado mientras tira de mí hacia atrás.
No le suelto, y consigo entrar en los pequeños servicios.
-Vamos.-digo con esfuerzo mientras consigo cerrar la puerta para que no salga.
Jade aprieta su carpeta y se coloca bien la camiseta, que se le ha subido un poco.
-¿Qué te pasa?-le pregunto sin perder ni un instante.
Jade observa el suelo.
-Nada.-alza la vista y sonríe.
-¿En serio?
El silencio se hace en el iluminado servicio de la universidad.
-Puede esperar.-me asegura.
-Entonces te pasa algo.-confirmo.
-No.
-¿Ci?
-¿Ci? –me pregunta extrañado.
-¡LLa! –Jade me mira mientras le sonrío. Esperando que haya captado la broma.- Jade, No-Ci-Lla.
Comienzo a reírme, aun sabiendo que no hace gracia.
-Cristi, es muy malo.
-Lo sé.-le sonrío.
Y en ese momento comprendo que no está bien.
Aunque mis bromas fueran malas, el siempre se reía por lo malas que habían sido.
Quito el pestillo de mala gana del servicio, y sin esperarle, salgo. Con la mirada busco a una compañera de clase, Natt.
Por suerte, aun no se ha ido a nuestra próxima aula y me da tiempo de pedirle que nos coja a Jade y a mí los apuntes.
Accede de muy buena gana, y me despido de ella.
-¿Te has enfadado?-me pregunta Jade angustiado.
-No, nos vamos a tomar algo.-digo ligera.
-No, no, no. Tenemos clase y exámenes la semana que viene.
-Pues quedamos, o estudiamos, Natt nos va a dar los apuntes, pero tú no estás bien y eso es más importante.

-Estás loca.-noto como accede a mi invitación.
Le ofrezco mi brazo, como las ancianas. El se agarra al mío.
-Y eso te encanta.
Ambos nos reímos.
Y, aun teniendo en mi tripa el agobio de los exámenes, salimos de la universidad.
Sin ni siquiera pensar lo que nos ocurriría más tarde…

[Narra Laura]
Coloco en el examen las últimas palabras que me aseguran el aprobado.
Me alegro de haber estado en la biblioteca, me ha ayudado a refrescar mi memoria y gracias a eso, mi examen me ha salido más que bien.
Sonrío satisfecha mientras observo el aula, faltan tres minutos para que la clase acabe, algunos alumnos ya se han ido, ya que en cuanto terminas tu examen, tienes la opción de irte. Pero no me muevo. Prefiero quedarme y meditar sobre lo que me ha estado rondando la cabeza todo el examen.
No he podido evitar tener, en un pequeño rincón de mi mente, la imagen de Harry enfadado.
Me siento mal por cómo le hable, pero ¿Qué esperaba?
Suspiro.
No me va a utilizar, eso sí que no. Me niego a que un hombre me utilice en su favor. Pero por otro lado, conozco a Harry, sé que no es de esos chicos, pero que se comporte de esa manera me hace pensar si es bipolar o algo.
Agacho la cabeza mirando mi pupitre y observando lo desgastado que esta.

[Narra Cristina]
Nos paramos en un pequeño bar. El día está nublado, por lo que cuando entro, un calor  me envuelve como si de una manta se tratara.
Jade elije sentarse en una mesa de dos, suficiente para los nosotros.
En cuanto pedimos, sin ni siquiera preguntarle, Jade comienza.
-Es cierto, este no soy yo.
Me fijo en él.
-¿Y entonces quién es? ¿Qué te pasa?-acerco mi mano a la suya y le doy un apretón- Sabes que me tienes aquí, ¿no?
Le sonrío mientras observo sus ojos, bañados en lagrimas.
-Estoy mal porque me he vuelto a enamorar de Patrick.

Abro los ojos con una mezcla de sentimientos en ellos alegría y culpa al ver la expresión de Jade.
-¿Llegaste a olvidarlo? –me descubro preguntándole.
Ni siquiera he pensado la pregunta, solo he dejado que salga. Y ahora me arrepiento de ello.
-Sí. Es decir, el tiempo que estuve aquí, en el que todo era nuevo para mí y me los pasaba bien con los chicos, jamás y te aseguro que jamás me acorde de él. Pero desde que nos reencontramos y decidimos quedar…
-¿Quedasteis? –le corto incrédula.
-Si, fuimos a tomar un café, éramos simplemente los chicos de antes, no había nada que se interpusiera entre nosotros pero…
Se queda en silencio. Baja la vista, se queda mirando su móvil.
-¿Pero…?
-Nos besamos.
Me quedo paralizada mientras el camarero deja las bebidas en nuestra mesa.